El señor nos manda ser valientes y esforzados (Predica del pastor Tomas Diaz)

22 Aug 10 - 11:05

El señor nos manda ser valientes y esforzados

 

Hebreos 11.1,2

 

En la fe radica el 100% de lo hacemos y somos. La iglesia, nuestra salvación, sanidad y  prosperidad es resultado de la fe. Hebreos 11 habla de hombres de fe que fueron retados a hacer cosas que ojo no había visto ni oído escuchado.  Dios reta a un hombre anciano que no tenía fuerzas para que engendre un hijo del que nacerán generaciones como las estrellas de cielo y arenas de mar. El mismo libro de la Biblia habla de Moisés, Josué, Daniel y otros hombres que como a nosotros, reta a realizar algo. El Señor le mandó hacer un arca a Noé quien nunca había visto una, Seguramente ese hombre se preguntó para qué  serviría si no llovía y no había inundaciones.

Todos se burlaban de él y le decían que estaba loco pero cuando las aguas se desbordaron le rogaban que los dejara entrar.  Dios tiene planes sobrenaturales para nosotros.  Mírate en una posición distinta a la de hoy y no dejes de soñar. Estás mal si no te sientes dispuesto a levantarte por algo mejor. Mañana siempre habrá algo más y pensarlo no es ambición sino fe porque nuestro postrer tiempo siempre será mejor. Al llegar la noche, siempre le digo al Señor que me dé el descanso para despertarme con ánimo el siguiente día que será mejor al que recién termina.  Ejercita tu fe para que crezca, como los músculos de tu cuerpo que crecen cuando haces ejercicio.

El justo que cree

Busqué en el diccionario el significado de la palabra “valiente” y encontré que es quien actúa con mucha determinación ante situaciones arriesgadas, se pone en acción aunque exista el riesgo. Cuando hice el curso de fucileros paracaidista “Aprendí a lanzarme bajo el principio del riesgo porque hay que tomar en cuenta  muchos factores, el clima, las condiciones del avión, etc. Debo usar los temores a mi favor porque si confundo la valentía con la imprudencia puedo matarme. No es lo mismo usar el carro con poca gasolina pensando llenar el tanque en la próxima gasolinera que despegar sin el combustible suficiente y darse cuenta del error a 33,000 pies  de altura”. Asumir los riesgos y dejar que obren a nuestro favor es una forma de avanzar y seguir hacia la meta.

 

Los hombres de los que habla Hebreos 11 son los padres de la fe que siempre recibieron un consejo específico de sus líderes  y sabían que la fe da la oportunidad de visualizar un punto A para llegar a un punto B, ese destino donde debemos aterrizar, la pista final para realizar lo que Dios nos prometió. Ese punto no se moverá, eres tú quien debe avanzar para alcanzarlo. Visualiza tu existencia llegando allí, mírate en esa posición privilegiada, sano, próspero, con una familia feliz. Debes tener clara esa visión para luchar y obtener la victoria. No puedes ser conquistador sin no hay objetivo a conquistar. La Tierra Prometida no se obtuvo con una varita mágica sino con el esfuerzo de hombres que pelearon y ganaron. La vida es un constante caminar del punto A al B. Dios te traza metas que debes alcanzar. En nuestra iglesia es así, primero nos congregábamos en un lugar al que llamábamos HOSANNA  pero luego el Señor nos llevó a creer por un templo nuevo y lo estamos construyendo.

El Señor te llevará de gloria en gloria y de victoria en victoria porque eres Su hijo. Si te acomodas  no vives por fe sino por lo que tienes y entonces no debes quejarte si algo te hace falta.  Si eres valiente estarás dispuesto a luchar de guerra en guerra, como soldados que buscan el  frente de batalla porque hay una victoria mayor. La energía que nos da ser valiente es como la mecha que enciende la bomba, el impulso que necesitamos para pelear.  Ningún soldado deja de sentir miedo por mucho entrenamiento que reciba, más bien, aprende a vivir con éste, toma su fusil y  avanza para conquista. La valentía nos lleva a conquistas, pero Satanás y la vida se encargan de hacernos pequeñitos y temerosos para que veamos los retos como  gigantes invencibles. Josué y Caleb  fueron espías enviados a la Tierra Prometida para evaluar el terreno. Los demás vieron gigantes que los molerían como insectos. ¿Qué ves  en tu futuro, leche y miel  o gigantes que te aplastarán? Todo lo define la valentía con la que pelees para alcanzar tu objetivo. 

 

 

La recomendacion para alcanzar lo que tienes prometido
 

Deuteronomio 31:1-8 relata la recomendacion que recibió Josué: Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.  Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado. Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.

Primero lo llamó a solas y luego le afirmó delante del pueblo que era el escogido para guiarlos a la conquista de la Tierra Prometida.  El detonante para tu victoria es ser valiente y esforzado aunque tengas miedo y te digan que no alcanzarás la meta.

De la misma forma que el pueblo de Israel, vivimos tres momentos importantes con el Señor.

El primer es Dios frente a nosotros con la nube y el vallado de fuego guiándonos.

El segundo es Dios con nosotros porque dijo: “Donde tú vayas allí estaré, cuando avances avanzaré, lo que tú pisares será tuyo”.

El tercer momento es cuando recibimos a Jesucristo y tenemos a Dios en nosotros, habitándonos y haciendo de cada uno Su casa. No es lo mismo tenerlo al frente, a la par o en nuestro interior. La diferencia es que te dará lo que pidas y lo que tu boca confiese será hecho porque te ha dado Su autoridad para  que los demonios se sujeten, las enfermedades se vayan y te llene de bendición.

 

 



Josué conquistó porque Dios estaba con él, ahora imagina lo que puedes lograr al tener al Espíritu Santo dentro de ti. Seguramente Josué hubiera escogido tenerlo dentro que al lado porque las posibilidades de victoria se multiplican si el poder viene desde el interior. La valentía combinada con la autoridad que nos da la unción garantiza el éxito. La realización de la fe radica en la valentía de iniciar una batalla. Si quieres victoria debes ser conocido como valiente y esforzado.

En 1 Crónicas 22:13 David le dice a su hijo Salomón cuando le pide hacer el templo más hermoso de la historia: Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes.

El reto era muy grande, por eso le aconseja que se esfuerce y sea valiente. Lo mismo dice el ángel a Gedeón y a Daniel, el apartado para gobernar. Los hombres de los que habla Hebreos 11 siguieron ese consejo.

Derrotar a los gigantes

La batalla de Josué y el ejército no fue fácil. Uno de los reyes de la Tierra Prometida se había convertido en su aliado pero le dijo que temía a otros cinco reyes poderosos que gobernaban juntos y tenía un ejército invencible.  Entonces Josué promete ayudarlo, sale a la batalla antes de tiempo y  destruye a muchos enemigos. Los cinco reyes vieron que Josué era poderoso y valiente porque a pesar de que tenía un ejército pequeño  estaba acabando con sus enemigos. Su deseo de exterminarlos era tal que le pidió al Señor que le permitiera acabarlos en un día. Y se lo concedió porque  ¡el sol se detuvo y no cayó la noche hasta que el pueblo obtuvo la victoria!

Dios detuvo toda la creación y le dijo a Josué: “Te doy más tiempo”, tal como lo hizo con  Abraham a quien le dio más tiempo a pesar de su edad y tuvo un hijo. Lo mismo hará contigo si eres valiente y deseas acabar con los enemigos que te impiden obtener la victoria. A veces la vida te dice que no vencerás, que no tienes edad ni fuerza para luchar pero Dios detendrá la luna y el sol para que alcances Sus promesas. Si le crees para que suceda, con autoridad puedes pedirle al tiempo que se detenga.

Josué vio que los cinco reyes se escondieron en una cueva y mandó a que los encerraran tapando la entrada con piedras. Cuando exterminó a todos, llamó a sus capitanes  y les dio una lección de vida.

Josué 10: 22-25 cuenta lo que dijo e hizo: Abrid la entrada de la cueva, y sacad de ella a esos cinco reyes. Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalén, al rey de Hebrón, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Eglón.  Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos. Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.

Josué les dijo lo mismo que escuchó de Moisés: sean fuertes y valientes para acabar con el enemigo.  Tú debes hacer lo mismo, cree con todo el corazón, ponle el pie encima a los miedos e inseguridades porque la Tierra Prometida es tuya. Dios alargará los días de tu vida y añadirá riquezas y honra si demuestras que eres valiente. Aplasta a Satanás que está bajo tus pies y limpia tu zapato. Deja atrás los temores, argumentos, malas experiencias, noticias y chismes que te impiden avanzar porque todo eso tiembla ante la voluntad de un hijo de Dios que se sabe vencedor. Pon en el piso esa deuda o enfermedad que te asusta y limita porque ahora se acabará por la autoridad que viene sobre tu vida.

Sentirás el peso del poder de Dios sobre ti, la fe te levantará y tus ojos verán las cosas que no son como si fueses. Declara victoria en la guerra para que lo imposible sea posible. Somos hombres valientes y esforzados que tenemos la fe para derrotar los temores y angustias y alcanzar lo que Dios tiene preparado para nosotros. Declara que la enfermedad y pobreza están bajo tus pies, derrotadas en la cruz del Calvario por la sangre del Cordero. Ser valiente y esforzado no es ser imprudente, sino demostrar que Jesucristo habita en nuestro corazón. Él  es el hombre fuerte y nosotros somos Sus instrumentos. Acepta el reto, recíbelo en tu corazón y da el primer paso hacia la victoria.


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